domingo, 26 de diciembre de 2010

SADHANA: LA FINALIDAD DEL TANTRA


SADHANA: LA FINALIDAD DEL TANTRA


La situación del Hombre actual:

El Hombre de la segunda mitad del siglo XX ha vivido inmerso en la experiencia de cambio más vertiginosa de toda la Historia:
  • Participó de la más formidable explosión demográfica global.
  • Asistió a los más sorprendentes cambios tecnológicos en una medida. exponencial,  que no le dio tiempo a insertarse en un sistema, pues éste ya se estaba sustituyendo por otro más innovador.
  • Se enfrentó a los más impensables cambios de las costumbres, hábitos, métodos de trabajo, empleo de su tiempo ocioso.
  • Vio permanentemente sacudidas sus concepciones morales y religiosas.
  • Su escala de valores se vio constantemente relativizada, deformándose hacia todos los sentidos.
Estos fenómenos fueron dados a escala mundial, convirtiendo rápidamente al mundo en una aldea global.
El resultado es un Hombre confundido, perdido, sin escalas ni parámetros comparativos válidos, a merced de cualquier trampa ilusoria.
Este es el Hombre que cae en el siglo XXI, buscándole sentido a su conflictiva vida.

Nos encontramos ante un panorama totalmente nuevo, inédito a escala mundial, sin propuestas convincentes y sin ataduras, mas tampoco contamos con puntos de apoyo confiables.
Pareciera esto un caos originario, que tal vez de nacimiento a algo sorprendentemente nuevo.
Estamos, pues, en la búsqueda más interesante de la Historia: una recreación del Hombre por el Hombre.
Para ello se busca en los fundamentos de las antiguas bases, los elementos rescatables y que puedan aún permanecer vigentes en un sentido más amplio, que permitan la inclusión en las nuevas formas surgidas.
Asistimos así a la formación de grupos que se aferran a viejas tablas de salvación y que construyen sobre balsas perdidas, supuestas nuevas moradas: fundamentalismos, deformaciones grotescas de antiguos esquemas, sectas, etc.
Es verdad que las aguas bajarán y encontraremos sin duda tierras firmes donde construiremos nuestros nuevos bastiones.
Sin duda iremos descubriendo que hay en el Hombre una esencia que nos delatará las bases inmutables de nuestro Ser.
Seguramente, podremos entonces unir los nuevos soportes con los antiguos,  ya que  lo esencial -que estará presente- ya lo estuvo antes, por lo que rescataremos en visión ampliada y en forma renovada antiguos preceptos.
Debemos pues buscar nuevamente nuestra esencia, y ante tamaño desafío recurrimos a investigar las antiguas configuraciones, tamizándolas para actualizarlas.
Es aquí donde nos topamos con el Tantra como uno de los tantos caminos posibles.

Cabe entonces preguntarnos: ¿es capaz el Tantra conciliar las distintas necesidades que puedan presentarse en cada persona?
Si bien es cierto que hay infinidad de personalidades y que las inquietudes espirituales de cada hombre reconocen diferentes grados de reconocimiento, hay un estado latente de insatisfacción generalizado.
Esta insatisfacción es sumamente difícil de encausar, y cada caso es un universo; no hay recetas mágicas.
Analizada en su grado más agudo, esta insatisfacción no cede hasta lograr una cosmovisión sentida, más allá de toda concepción abstracta. Se trata del cauce de nuestro río interior.
Algunos hallan la paz en una fe, otros en una aceptación pragmática de la realidad, y muchos creen haber obtenido la estabilidad en un determinado grado de poder.
Pero hay una minoría selecta que obtiene su paz de un instante de iluminación.
Estas personas son aquellas a las que el Tantra denomina “vira”, es decir “héroe”; éstas son quienes han ingresado alguna vez al tan buscado estado de “sadhana”.

Aporte del Tantra a la cosmovisión del Hombre actual

El Tantra no está condicionado a una jerarquía, es para todo ser humano,  sin distinciones raciales ni sociales.
Se requiere, solamente, un espíritu de búsqueda interior y una vocación hacia la pureza de intenciones.
Debe tratarse de una persona honesta con el prójimo y sobretodo consigo mismo.
Debe estar dispuesta a dejar que su actitud invada todos los segmentos de su actividad:  su actitud de reverencia ante la vida, su familia, su entorno social, su trabajo.
Dentro del lenguaje cristiano, diríamos que se trata de un camino de santidad.
Desde el judaísmo, hablaríamos de “teshuva”.
Se busca un estado subjetivo muy particular, al que puede o no accederse, pues su éxito nunca está asegurado.  Este estado alcanzado modifica, de allí en más, toda su vida.
La búsqueda de este contacto no es privativa del Tantra, pues el ascetismo también lo ha buscado por otros carriles de privación y abstinencia.
Curiosamente, el Tantra lo encuentra por medio de la sexualidad.
Los principio de acción son: a- la formidable energía que se encuentran presentes en nuestra sexualidad y b-el doble juego de la purificación de intenciones, que debe
-como dijimos- trasuntar en todos y cada uno de los actos de nuestra vida, Es, precisamente, esta energía sexual, el combustible propulsor que llevará a nuestro cuerpo purificado al estadio espiritual buscado, para lograr la “dicha” de ver al orden universal imperante en acción.
Esta experiencia, una vez obtenida, es inolvidable y atemporal.  Se constituye en una forma permanentemente presente en nuestro ser. Es por eso que nos sirve como brújula para continuar con nuestra vida, sin el agobio de la ignorancia.
Si bien no se obtiene un conocimiento racional, se logra un conocimiento vivencial que se adapta a toda situación o explicación posibles.
A partir de allí, no se necesitan cosmovisiones precisas: uno se entrega a la vida con plenitud en el convencimiento sentido, vivido y profundo de que todo fluye por un cauce armónico y magnífico, donde todo cobra sentido.

La innovación del  Tantra es, sin duda, la propuesta de darle al cuerpo un espacio importante, abriendo así un camino diferente en el acceso a lo sagrado.
Occidente está excesivamente ligado a la cultura del cuerpo como elemento  pecaminoso; la vía ascética dejó una impronta cultural difícil de modificar.
Hay una vinculación implícita con el placer como meta única que entorpece la comprensión de una nueva óptica del cuerpo como instrumento de lo sagrado.
Además, hay en Occidente una visión muy diferente de lo que significa lo sagrado.
Sin embargo, hay caminos que se están recorriendo en este aspecto, y la creciente interacción cultural entre Oriente y Occidente por las vías del comercio y la tecnología, posibilitarán otros contactos e imbricaciones culturales.
El espacio ritual asignado al cuerpo en el Tantra, es una vía de acceso a lo sagrado, sin duda esencial para el logro de su objetivo.
El valor de esta propuesta no es ajena al mundo occidental, aunque ha sido muy velada. En el Catolicismo, por ejemplo, se considera que quien acaba de cumplir con el ritual del sacramento de la comunión, se ha consubstanciado con el mismo cuerpo de Jesús. Si lo tenemos a nuestro lado, debemos actuar como si Él estuviese a nuestro lado.
Esta es una idea totalmente tántrica.

¿Qué es el Tantra?


Se trata de una disciplina centrada en el misterio de la sexualidad.
El nombre Tantrismo se usa para la tradición esotérica y el distintivo estilo cultural relacionado con los “Tantras”, los libros que contienen las enseñanzas tántricas, pertenecientes a los Purana, los agamas originados en las sectas shivaítas, los samhitas originados en las sectas vishnuítas, considerados como el Quinto Veda, y los apropiados a la actual era del Kali yuga (la edad oscura).
Etimológicamente, significa “urdimbre”, la red en que se ha tejido la trama del Universo.
Podemos definir el Tantrismo como un sistema de creencias y prácticas que tienen como objetivo extender la mente humana y guiar sus adherentes a un conocimiento más elevado.
Está organizado bajo un sistema de dos elementos: uno masculino y otro femenino, los cuales existen en total relación de interdependencia.
Si la realidad intrínseca de las cosas está situada en la unión de un principio masculino y una potencia femenina, es preciso que los humanos vivamos una experiencia ritual de tal unión, si queremos progresar hacia una realización espiritual.
El Tantrismo surgió en la península India, como un distintivo estilo o movimiento religioso en la mitad del primer milenio de nuestra era.
En el año 1000 el Tantrismo ya había logrado gran popularidad en los círculos religiosos hinduísta y budista.
Diversas son las escuelas tántricas surgidas en los siglos V (escuela Kula); siglo VII (Escuela Krama); siglo IX (Escuela de la Conciencia Vibrante y la Escuela Pratyabhijña).

El Tantrismo es tan comprensivo, que es difícil de caracterizar en forma suscinta. Casi cualquier aseveración que se pueda hacer al respecto, encuentra la contradicción en alguna de sus escuelas.
La mayoría de sus enfoques son pronunciadamente ritualísticos, pero algunas escuelas enfatizan la espontaneidad (sahaja) y descartan las fórmulas y las prescripciones de cómo vivir.
Todas las orientaciones tántricas tienen la idea común de que lo divino no está – como lo sostienen las religiones monoteístas – separado de la creación por una brecha imposible de cruzar, sino que el mundo es un aspecto o una manifestación de lo divino.
Lo verdaderamente importante de esta idea metafísica, es que no sólo sirve para las reflexiones de los teólogos, sino que ha sido la base de una disciplina espiritual.
Sostienen que, si lo divino está presente en el cosmos, entonces la realización y la iluminación de Dios no es una meta tan distante, sino la verdadera condición de todos los seres.
Esta comprensión revolucionaria está expresada en la ecuación: “samsara = nirvana”, es decir,  que el mundo cambiante es idéntico a la realidad eterna e inmodificable. Somos como peces que no saben que nadan en el agua y que ésta los sostiene. Esta falta de comprensión, es la ignorancia espiritual que sufrimos.
El Tantrismo celebra la divinidad en y de cada ser y de cada cosa.
La actitud que mejor describe su enfoque es que todo está permitido siempre que conduzca a la realización de la presencia de lo divino aquí y ahora.
Hay dos formas de Tantrismo: el camino de la mano izquierda, y el de la mano derecha.
En el primero, que atrajo gran atención en occidente, se toma en forma literal el ritual básico de la unión sexual (maithuna).
Por el contrario, en el de derecha, se entiende en términos puramente simbólicos o alegóricos, como era el caso de los místicos del amor en Europa y en Oriente Medio, y no hay contacto sexual. En este caso el rito sexual maithuna se celebra dentro del propio cuerpo-mente, que contiene tanto el principio cósmico masculino llamado shiva, como la energía cósmica femenina llamada shakti.
Los dos caminos existen en el Hinduísmo y en el Budismo.
La rama tántrica del Budismo,  se conoce como vajrayana (vehículo del diamante)
El aspecto más significativo del Tantrismo es la veneración de la Diosa. Se ve lo divino como polarizado en femenino y masculino, llamados Shakti y Shiva respectivamente.
Shakti es el aspecto dinámico y Shiva el estático de la misma realidad que comprende todo.
Shakti representa la creación, materia, naturaleza y cambio. Juntos forman un continuo trascendental inmanente, que es inherentemente supraconsciente y dichoso.
Antes de la llegada del Tantrismo como enfoque espiritual en su derecho, las creencias religiosas oficiales en la India eran las de los brahmanes. Su teología giraba en torno al concepto abstracto de brahman, estaban los reinos celestiales poblados de deidades, la mayoría del sexo masculino. Pero, el Tantrismo volvió respetable otra vez a la Diosa, en la forma de diferentes deidades femeninas veneradas desde siempre por las masas sin educación.
En algún sentido el Tantrismo es el triunfo de las creencias más antiguas de la India, que datan del Neolítico. El Tantrismo abrió las puertas a las diosas Kali, Durga, Candi, Parvati, Radha, Bhavani, Sarasvati y Lakshmi.
Para los devotos, estas deidades femeninas representan a la gran Diosa.
Shiva y Shakti,  juntos,  inician el juego (lila) que lleva a la creación del universo.
La vinculación de los principios femenino y el masculino, como sostienen las escrituras tántricas, proporciona el deseo y la dicha. El deseo es el resultado en el nivel de la manifestación; la dicha es el resultado del contacto con el nivel del Ser absoluto.
En términos generales, el objetivo del Tantrismo consiste en recuperar,  en cada caso individual,  la fusión trascendental entre Shiva y Shakti.
El practicante del Tantrismo busca lograr un estado de armonía corporal y mental, que lo refleje y lo sintonice con el equilibrio trascendental, o unidad original, que se experimenta como dicha.

Estado al que se accede por el Tantra


El fenómeno primordial de la “revelación” es que uno no sale de este encuentro supremo de la misma forma en que entró. Algo se le agregó: la presencia está dada en forma de fuerza.
Esta presencia como “fuerza” conlleva tres efectos:
  • El primero es que uno está consciente de que está ligado a una relación de la cual no se sabe como se dio o que es,  pero deja una profunda huella.
  • El segundo es que esta “huella” asegura que todo lo que ocurra en adelante tendrá sentido, y conlleva un significado. Todo debe ser hecho y no dicho.
  • El tercero es que, lo adquirido es una “huella” concerniente a este mundo y vida presentes.
Lo que se atisba de esta presencia,  en nada disminuye su misterio.
Simplemente, hemos sido testigos de la magnificencia de este Universo en que estamos inmersos. Sabemos que “todo” está bien.
A partir de ese momento el pasado tiene un significado, y el futuro tiene un sentido.
Las distintas religiones hablan de este posible contacto corporizándolo en un encuentro con Dios,  sin embargo, puede interpretarse como un encuentro con la verdad universal desde un estadio espiritual, más allá de una presencia divina.
Es verdad que luego de ese estadio poco importan los detalles, lo que cuenta es la convicción de que hay perfección y armonía en lo creado, y la existencia no se limita a lo que vemos, tocamos y oímos.
El valor de la Vía Tántrica consiste en la consubstanciación con lo material, la entronización del cuerpo como templo, el amor por todo lo creado, la percepción de que el universo se multiplica totalizado en cada ser viviente.
El Tantra está disponible para todo hombre con vocación a la pureza de intención.
Una de las particularidades de la Vía Tántrica,  estriba en el contraste con lo que podemos considerar repudiable. Es el sentimiento de una transgresión.
Para la cultura India,  fue el contacto con la descomposición de la muerte y la relación íntima con personas de casta baja, “intocables” incluso con prostitutas.
También la realización de rituales en los cementerios.
Se trata de encontrar lo sagrado en todo.
Esta antigua concepción, que involucra tanto lo bueno como lo malo a lo sagrado, fue descalificada por el Cristianismo; para éste, lo sagrado impuro quedó remitido al mundo de lo profano.
Se trata, entonces,  de invertir los valores y las normas, a fin de promover un proceso irreversible que pueda llevar hacia esa mutación espiritual,  hacia la cual tienden todos los esfuerzos del adepto.

El Tantra y el sacrificio


Todas las doctrinas que tienden a llegar al estadio del Sadhana implican una ruptura tras una intensa búsqueda interior.
Pierre Teilhard de Chardin (1) nos expresa en su libro “El Medio Divino”,  que “Dios, para penetrar definitivamente en nosotros, debe en cierto modo ahondarnos, vaciarnos, hacerse lugar.” Hay un dolor por la pérdida de elementos que, desde nuestro punto de vista efímero terrenal,  implican un desasimiento.
Khalil Gibran (2) también coincide con su brillante descripción del Amor: “ El Amor también penetrará hasta vuestras raíces y las sacudirá de su arraigo a la tierra. Como gavillas de trigo os apretará contra su corazón, os apalea para desnudaros, os trilla para liberaros de vuestra paja, os muele hasta dejaros blancos, os amasa hasta dejaros livianos, y luego os mete en su fuego sagrado, y os transforma en pan místico para el banquete divino”

 1-     Teilhard de Chardin, Pierre. El Medio Divino. Pág. 185
2-    Gibran Khalil. El Profeta. Pág. 80

Víctor Frankl (1) dice que “el hombre existencialmente frustrado no conoce nada con que llenar su vacío existencial; La capacidad de sufrimiento no es otra cosa que la capacidad de realizar los valores de actitud. El sufrimiento es la posibildad de realizar el valor supremo, la ocasión de cumplir el más profundo de los sentidos.”
Mircea Eliade (2) nos relata cómo el iniciado Chamán sufre la sustitución de sus órganos por otros de hierro, en una iniciación misteriosa de gran sufrimiento en la que el iniciado se retira solo al bosque a sufrir su prueba.
En el Tantra,  a su vez,  las pruebas rituales a que se somete el aspirante son muy duras, e implican también un profundo desasimiento.




Carácter iniciático

El Tantra es una doctrina iniciática, y por lo tanto el misterio y lo secreto están presentes en todos sus aspectos.
Desde el lenguaje tántrico, que con palabras cotidianas revela un doble sentido,  sólo accesible al conocedor, hasta la reserva y el ocultamiento con que se llevan a cabo los rituales, conforman una transgresión a las costumbres establecidas. El sentido de esta transgresión es el de aumentar la tensión psíquica para acceder al terreno espiritual,  franqueando la barrera que nos ata a esta realidad efímera en la que estamos inmersos.
El Hinduísmo es altamente simbólico, y el símbolo es la condensación y superposición de infinidad de ideas ligadas.
El conocimiento del significado de los símbolos es privativo del iniciado, de otro modo no se entiende.
La lectura de Occidente contiene otros parámetros que pueden, incluso, complementar la postura tántrica.
Es como si dijéramos que cambiamos de lenguaje. Cada lengua tiene su riqueza propia.
En el Tantra se habla de un lenguaje “crepuscular”, con códigos accesibles sólo al iniciado. (3)
Se trata del samdhya-basha, es decir “lenguaje intencionado”.
Mas este lenguaje no es únicamente atinente al Verbo, hay un lenguaje gestual, hay un lenguaje en la resonancia de las vocales pronunciadas como mantra, hay una armonía intencionada y simbólica de los sonidos, hay un diálogo sexual entre las partes del cuerpo, un sentido a las caricias, a los contactos de la yoni y el lingam. (4)
Todo esto permite la integración total del ser con el otro. Se deja el pequeño universo personal,  para adentrarse en el universo del otro en una forma ritual que conlleva más que respeto, adoración.
Así,  se sacraliza al otro que representa en su unidad el universo todo, en la fusión de los cuerpos y del ser todo.
El Tantra dice que el acceso de Shakti por el ascenso de la kundalini para llegar a Shiva, hace que la persona se transforme en parte del lenguaje sagrado.
Esto es poner el lenguaje sagrado en el mundo mismo del que uno es parte.
Es transformarse en instrumento de acción divina.

1-      Frankl, Víctor. La presencia ignorada de Dios. Pág.123
2-      Eliade, Mircea. El Chamanismo y las técnicas de éxtasis. Pág. 179
3-      Varenne, Jean. El Tantrismo. Pág. 164
4-      Yoni por órgano sexual femenino, lingam por órgano sexual masculino.
Aspectos de la concepción Tántrica

La ciencia antigua del Tantra considera al cuerpo como el instrumento más perfecto para la expresión de la conciencia.
Van Lysebeth (1) nos resume:
“El cuerpo es la piedra angular de la catedral tántrica.
Para captar la clave del Tantra hay que considerar que:
·         Mi cuerpo es real, de hecho un universo de una complejidad extraordinaria, cuya vida secreta desconozco.
·         Mi cuerpo vivido es una simple imagen, un esquema, una construcción mental, y es el único aspecto que conozco.
·         Mi cuerpo es producido y animado por una inteligencia creadora, la misma que sustenta y preserva el universo, desde la más ínfima partícula subatómica a la más gigantesca galaxia de las innumerables galaxias.
·         Mi cuerpo guarda, en sus profundidades ocultas, potencialidades insospechadas, energías extraordinarias, que en su mayoría quedan sin cultivar en el hombre común, pero que la práctica tántrica despierta y desarrolla.”
El cuerpo es,  a la vez,  sujeto y objeto del culto tántrico.
Es el sujeto de la acción y a la vez objeto de adoración, pues el cuerpo de la mujer representa la Divinidad y por eso es adorable.
Al concluir el culto tántrico con el maithuna, el hombre se retira reverenciando en adoración la yoni de su compañera.
El cuerpo es como templo, es decir,  un espacio donde operan las fuerzas cósmicas.
En el cuerpo están presentes las energías supremas de Shiva y Shakti, que penetran todo lo que existe.
El cuerpo, aunque material, es la porción del espacio y de la materia donde el espíritu estructura dicha materia.
Este cuerpo real es en sí,  todo un universo.
El Tantrismo de mano izquierda,  es el intento más antiguo del mundo de utilizar el gran reservorio de energía sexual encerrado en nuestro cuerpo, para propósitos espirituales.
El Tantra utiliza la energía sexual para obtener un impulso espiritual. Así es como la sexualidad se convierte en un propelente, que utilza el cuerpo como propulsor para acceder a una realidad que le es velada a nivel consciente.
Si bien el acceso al samadhi es también consciente, en realidad ocurre en un tiempo infinitesimal, es más, un tiempo nulo,  la percepción es instantánea, y lo que se percibe es su secuela, que prolonga un estado de bonanza y de dicha.
En realidad el cuerpo es un gran depósito de poderes.
Coincidiendo con el “inconsciente colectivo” de Carl Jung, el Tantra considera a la vida en el planeta como una entidad psíquica vinculada al Universo.
Los otros seres vivos, humanos o animales, son “procesos” arraigados en el infinito cuyas dimensiones superan su individualidad.
El Ser no está limitado al presente: se inserta en un “proceso” eterno, y en esta óptica  cada objeto-acontecimiento adquiere entonces una dimensión cósmica.
La vida del individuo es tan antigua y tan nueva como el instante de su creación. La vida es un gigantesco proceso continuo que evoluciona desde hace miles de millones de años y proseguirá durante otros tantos miles de millones de años.
La esencia única está fuera del tiempo; este es el principio “no dual” (advaita)
La visión tántrica hace estallar las fronteras, las disuelve, pues sólo existen en la mente.

1-Van Lysebeth. Tantra, el culto de lo Femenino. Pág. 104
El Tantrismo tiene por objetivo el contacto con la espiritualidad manifiesta en el universo, la que anima a todo lo existente.
Se trata precisamente de obtener una revelación en estado consciente de la manifestación del espíritu en toda su magnificencia.
El buscado estado de “samadhi”, en el cual todo nuestro Ser ingresa al entendimiento de la formidable magnificencia de lo creado, y donde la alegría de la participación es de una euforia tal que querríamos participar a voces de lo maravilloso que es este universo; que todo está bien, que no hay nada fuera de curso; que la muerte es prolegómeno de nueva vida; que la destrucción es la puerta de la renovación; que el Universo ha sido concebido desde el proceso de nacimiento, crecimiento, maduración y entrega en la destrucción, para reiniciarse indefinidamente; es precisamente el objetivo final del Tantra.
El adepto tántrico se encuentra consubstanciado con la muerte, pues la internaliza como parte necesaria del proceso.
Si trasladamos la experiencia del samadhi a la cotidianeidad, veremos al mundo con distintos ojos, apreciaremos en cada persona el asiento de la divinidad, santificaremos las acciones diarias. Así todo lo cotidiano es ofrenda (yajña), es vía de santidad.
El ritual en el Tantra tiene un común denominador con todo ritual como expresión de actos destinados a revelar las realidades supremas ocultas en nosotros mismos. Hará tomar conciencia de las fuerzas cósmicas reales y vivientes, presentes en ambos componentes de la pareja.
El rito mismo confirma que “todo es divino”.
Esto recuerda la afirmación de Teilhard de Chardin de que “todo lo que ocurre es adorable”. (Los puntos de contacto con la visión Teilhardiana son muchos.)
El rito tántrico del vino, la carne, el pescado, el grano tostado y el acto sexual (maithuna), se realiza como evento culminante de una larga serie de disciplinas espirituales, no solo de ésta sino luego de muchas vidas.
Pero hay un rasgo peculiar y esencial en la afirmación tántrica que la distingue de las filosofías anteriores, o por lo menos de las que aparecen en los textos y comentarios ortodoxos del vedanta advaita; porque el ideal del Tantrismo es lograr la iluminación precisamente por medio de los mismos objetos que los sabios anteriores trataron de desterrar de sus conciencias.
La forma de aproximarse es aprehendiendo todo lo manifestado. Es decir que la actitud ante el mundo es afirmativa.
Cuando esto se ha captado, en cada función ritual, cada ejercicio de ella deja de ser un mero acto animal y se convierte en un rito religioso, en un yajña (práctica del culto mediante ofrendas)
“Toda función es parte de la acción Divina”.

En el Tantrismo el sexo tiene un papel altamente simbólico.
El acto sexual tántrico es vivido de manera muy diferente al ordinario, al profano.
En el Tantra no es el hombre que “hace” el amor con la mujer, sino que sus cuerpos, siendo réplicas del universo, restituyen el estadio inicial del Universo.
El hombre y la mujer están conectados entre si; los intercambios se hacen en todos los planos.
Gozar de la unión sexual es un subproducto no esencial.
En lugar de estar centrado en su placer egoísta, cada uno se abre al universo corporal del otro como al suyo propio.
El maithuna tántrico, ritualizado, sacralizado, crea así una relación muy diferente al contacto profano, gracias a esta actitud contemplativa del otro y del acontecimiento que constituye la unión.
La relación contemplativa inmóvil prolonga los intercambios casi indefinidamente, frena el orgasmo masculino sin molestias, no obliga al hombre a apartar forzadamente su atención del acto.
Durante ese contacto prolongado la relación sexual evoluciona en tres planos:
·         El mental empírico, que participa en el juego y experimenta el placer.
·         El habitualmente inconsciente, de las profundidades del cuerpo, que toda experiencia lograda marca con un sello indeleble.
·         El plano psíquico, donde la contemplación establece una fusión íntima en las profundidades del inconsciente.
El objetivo del acto sexual tántrico es tener un contacto con la divinidad que está ínsita en lo creado.
Por eso al entrar en el estado de samadhi se obtiene ese contacto con la alegría (ananda) que se ocasiona ante la percepción de lo divino.
Asimismo este estado de samadhi tiene por objetivo ingresar en la vivencia diaria del conocimiento por experiencia de contacto con la “realidad última”; lo que se denomina vijñana.
Jñana es el conocimiento, saber que Dios existe; pero participar de la creación como obra de Dios, gozarlo y vivirlo como Niño, como Amigo, como Maestro, como Amante es vijñana.
En el Tantra no se procura obtener un aniquilarse y diluirse en el Absoluto, sino todo lo contrario.
La participación en el mundo desde el samadhi es equivalente a la del santo. En verdad podemos establecer la equivalencia de nuestros conceptos occidentales de santidad con la vivencia del “vira”, el héroe del Tantrismo, en el estado de samadhi.
Trascender no significa evaporarse, sino que la imagen corporal se amplía hasta incluir todos los demás cuerpos. Nos volvemos el cuerpo magnífico del universo mismo, el campo total de la existencia. Las que desaparecen son las categorías inventadas por la mente, para dejar lugar para la conciencia directa de lo que realmente es.
Es decir que la “toma de conciencia espiritual” es somática en el más alto grado. Es la corporización máxima no un estado fantasmal del ser.
La mente es demasiado débil para captar el esplendor del cuerpo cósmico en su totalidad. Sólo queda la identificación mística, la maravilla y la compasión.
Las diversas disciplinas que han procurado alcanzar un grado de iluminación, han seguido caminos de ascetismo. Un santo temor a las incontrolables fuerzas de la naturaleza humana, y la consiguiente estricta resistencia a los instintos y energías animales, ha sido el método utilizado.
En el Tantrismo en cambio se necesita a un héroe (vira) para hacer frente y asimilar con perfecta ecuanimidad toda la maravilla de la Creadora del Mundo, la Shakti; para hacer el amor sin reacciones histéricas, para sentir que Shakti, está en si mismo.
El maithuna constituye así su más alto rito sagrado. No se realiza con el espíritu del pasu (el ganado, el animal humano que desea teme y goza de la manera animal y humana usual), sino con el espíritu del héroe que se sabe idéntico a Shiva.
El fruto del rito es la liberación de la ilusión (maya).
El ritual sexual del maithuna es la representación literal de la fusión que existe en el plano trascendental entre Shiva y Shakti. El hombre representa a Dios, la mujer a la Diosa. El propósito de esa unión (sadhana) es lograr la dicha innata de lo divino (samadhi).
El Tantrismo auténtico es, primera y principalmente, un camino de purificación y crecimiento moral y espiritual. Los procesos fisiológicos y las manipulaciones mentales son secundarios.
El Tantra es un método para lograr el conocimiento de sí y del Universo.
En este contexto cada uno de nosotros somos, a imagen y semejanza del Universo, pequeños universos, y como tales participamos del tiempo y del espacio desde los albores de la creación cósmica.
Así todas las formas de energía del universo están presentes en cada espacio, en todas partes del cosmos.
Asimismo el Tantrismo sostiene que la vida imprime realidad al Universo todo, desde la ínfima partícula subatómica a la mayor de las galaxias.
Hay conciencia en cada átomo, en cada parte del Universo. La vida no es un fenómeno limitado a un planeta con excepcionales condiciones de temperatura, protección radiactiva, atmósfera, agua y demás condiciones para la aparición de la misma. La vida está dotando de conciencia a cada partícula.
Aquí cabe en plenitud el Teilhardiano concepto de noosfera.
A su vez el tiempo se sacraliza, y en el samadhi hay un tiempo sin tiempo, sin perder para nada la noción de la realidad. Sólo el tiempo sagrado es el real.
La creación es un proceso continuo en el espacio y en el tiempo.
El Tantrismo participa de la noción del tiempo cíclico, con un nacimiento del Universo, un big bang en el más claro de los conceptos de la física y cosmología actuales, y de un big crunch, como aniquilación total; luego un nuevo nacimiento y así un ciclo interminable e infinito de Universos que se suceden.
El Tantrismo acepta la materia como sacra, la prakriti (naturaleza) es depositaria de la divinidad, y en tal sentido no debe ser dejada de lado para acceder a la superación del yo, a la contemplación en el samadhi.
En ese contexto el adepto tántrico no deja de pertenecer al mundo en su quehacer cotidiano, no se enclaustra ni se segrega, sino que es un participante activo de la vida cotidiana.
Simplemente se vive en una vía de ascenso espiritual desde el llano, lo que aporta concreción material a la realidad espiritual.
Así no se rehuye al compromiso cotidiano en procura de una vía ascendente, sino que mas bien se lo utiliza para lograr ese ascenso.
Este aspecto del Tantra hace que se conciba a cada ser como Templo, y, en tal sentido no hay necesidad de construir grandes templos. Es por este motivo que en las antiguas ciudades de Harapa y Mohenjo Daro no habían templos, solo pequeños altares domiciliarios.

La pareja tántrica

Curiosamente el Tantra presenta un aspecto dicotómico que desconcierta a primera vista: La pareja tántrica puede ser la propia pareja conyugal o puede ser otra azarosamente elegida.
El Tantrismo tradicional tiene que ver con la trascendencia de lo que llamaríamos característicamente humano. Los compañeros tántricos apenas se conocían como individuos. Después de todo, la individualidad es la ilusión de la que querían escapar. Se considera la personalidad como un patrón arbitrario y de poca importancia en la naturaleza. No hay lugar para la intimidad en el ritual tántrico; los participantes son anónimos, sin rostros. Su relación está definida sólo por el propósito consensual de invocar, venerar e identificarse con la Realidad trascendente en la forma de dios (Shiva) y de diosa (Shakti).
Cabe preguntarse pues, ¿cómo puedo amar a la persona que ni conozco?
Esta presunta paradoja nos pone ante la evidencia de un amor más allá de los límites de la persona, nos obliga a encontrar en ella al amor universal. El psiquiatra Stanislav Grof  describe la dicha del maithuna, sin conocerlo, y desde una perspectiva occidental, como “sexo oceánico”. (1)
1- Feuerstein, Georg. El valor sagrado del erotismo. Pág. 215
Lo interesante y difícil de esto es que este amor debe ser sentido en su verdadera magnitud por el adepto, con el riesgo de malograr la vía.
Es muy difícil en nuestro mundo occidental actual encontrar esta posibilidad, dado que vivimos sumergidos en una sociedad que tiende a una despersonalización permanente. Pedimos a gritos intimidad y respeto por la individualidad. Desde la ruptura de la familia extensa, la gente sufre gran soledad y alienación. ¿Cuántos cónyugues no pueden hablar el uno con el otro, y cuántos padres no tienen diálogo con sus hijos?
Tenemos que encontrar nuestra propia actitud espiritual, que no niegue la intimidad, sino que la atraviese hasta el nivel de la trascendencia mutua.
El erotismo, la sexualidad humana, tiene una fascinación muy particular por los ornamentos con que se viste: es placentero, fascinante con su cuota de secreto y misterio, es críptico, no obstante es de fácil acceso.
Evidentemente, cuando a través de este envoltorio se nos promete una meta de paz espiritual, no se debe buscar mucho más allá.
Lamentablemente este camino tántrico no es lo que parece desde nuestra óptica occidental, y conlleva el enorme riesgo de no acceder jamás a su comprensión, por lo que es desvirtuado.
Precisamente, esta búsqueda material que caracteriza a la sociedad occidental, esta carrera por ganar (winerismo), salir victorioso en la lucha diaria a cualquier precio, esa ascensión forzada no al “mas ser”, sino al “más tener”, nos pone tras la equívoca meta de la dominación de la Tierra, de la prakriti en términos indios.
Esto parte del bíblico precepto: “id y dominad la Tierra” (Génesis 9; 1-7). Pero en verdad hay que sustituir la palabra dominar para podernos ubicar en el Tantra. Si somos uno con el universo, ¿qué es lo que tenemos que poseer y dominar que no esté ya desde siempre dentro nuestro?
Es vano el planteo. En verdad digamos que hay que domeñar la corporeidad intrínseca del universo que está en nosotros para acceder a ese estadio supra-humano que podrá darnos la comprensión del magnífico proceso que está en marcha en el Universo.
Debemos tener intimidad con nosotros mismos antes de poder ser íntimos con otra persona. Esto significa que podemos oír las voces o mensajes ocultos de nuestra psiquis, de nuestra mente y de nuestro cuerpo.
Debemos estar presentes en nuestros sentimientos. Debemos reconocer y notar en nosotros el temor, el enojo, la envidia, la lujuria, los celos, la frustración y la tristeza. Sólo entonces podremos aprender a estar presentes, de una manera sentida, con los sentimientos de otra persona, y sólo entonces podremos percibir lo sobrenatural o lo sagrado, que vive y brilla a través del otro.
Pasamos de estar presentes con nuestras propias emociones y las de otras personas a estar presentes espiritualmente.
La práctica de la presencia espiritual es la disposición de encarnar el “amor omniabarcante”. (1)
Recordemos a Teilhard de Chardin (2) quien nos dice que en el proceso de crecimiento interior hay tres tiempos:
·         Girar alrededor de nosotros mismos para lograr conocernos.
·         Girar alrededor del otro para descentrarnos.
·         Girar con el otro alrededor de una entidad que nos rebase totalmente; llámese Dios, Humanidad, o lo que creamos resume la inconmensurabilidad del ser.

1- Feuerstein, Georg. El valor sagrado del erotismo. Pág.290
2- Teilhard de Chardin. El Medio Divino. Pág. 243


La finalidad del sadhana

La Fe es valiosa; supone creer sin haber visto.
No obstante, si tuviésemos la más mínima percepción de la trascendencia, cuán diferentemente viviríamos, no sería siquiera necesario tener fe.
Este es el planteo del Tantra, y su concreción es mediante el acceso al samadhi, por medio del propelente de la sexualidad.
La obtención de ese instante sin tiempo, que puede contactarnos con lo uno, es el fin del Tantra.
Si esta iluminación se obtiene, el resto de la vida cambiará.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:


Eliade, Mircea. Tratado de Historia de las Religiones. Tomos 1 y 2. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1975
Feuerstein, Georg. El valor sagrado del erotismo. Editorial Planeta. Buenos Aires, 1993
Frankl, Víctor. La presencia ignorada de Dios.  Emecé. Buenos Aires, 1975
Khalil Gibran. Le Prophète. Editions du Seuil. Paris, 1968         
Teilhard de Chardin, Pierre. El Medio Divino. Ediciones Taurus. Barcelona, 1969
Van Lysebeth, André. Tantra, el culto de lo Femenino. Ediciones Urano.  Barcelona, 1990
Varenne, Jean. El Tantrismo. Editorial Kairos. Barcelona, 1985 

martes, 21 de diciembre de 2010

La Madre Kundalini

La Madre Kundalini
Para todo aspirante a la luz que quiera de verdad encontrar el real camino hacia los cielos espirituales existe un requisito indispensable y obligatorio, pues sin ELLA nunca alcanzaremos avances significativos en el despertar de la Conciencia.
Nos referimos indudablemente a Nuestra Bendita y Adorable Devi Kundalini o nuestra Madre Divina. Ella es la que nos lleva de la mano a los senderos luminosos, sin ella estaríamos perdidos en medio de esta jungla de obstáculos que encontramos en el mundo.
La Madre Divina es una de las 24 partes de nuestro Ser, y para llegar al Padre primero hay que llegar a la Madre; ella es la que nos guía a cada paso del camino y sin su ayuda no podríamos comprender las grandes pruebas que nos toca atravesar.
Meditando profundamente en ella podemos sentir su presencia en nuestra vida como un bálsamo reconfortante que nos ayuda a hacer más llevadero este transitar por el mundo; ella está en lo profundo del corazón esperando que nosotros regresemos de nuevo a su lado. Nuestro corazón no descansa hasta que sintamos su caricia refrescante en nuestra alma.

El Venerable Swami Sivananda Maestro Yogui de la India nos dice: El culto de la Madre es el culto de Dios como Madre Divina, Sri Mata. Shakti es el poder del Señor o la energía cósmica. Shakti es el aspecto energético de Ishwar o el Señor. Shakti es inherente a Dios. Así como no puedes separar el calor del fuego, de igual modo no puedes separar a Shakti de Dios.
El culto de Durga o Parvati o Kali es el culto del Señor Shiva. La Madre Divina en su aspecto de Durga se representa con diez armas diferentes en sus diez manos y sentada sobre un león.

La electricidad, el magnetismo, la fuerza, el calor, la luz y los cinco elementos y sus combinaciones son en su totalidad manifestaciones eternas de Shakti. La inteligencia, la discriminación, el poder psíquico y la voluntad son sus manifestaciones internas.
Yace dormida en el Muladhara Chakra en forma de poder serpentino, o energía enroscada, lo cual se conoce como Kundalini Shakti. Está en el centro de la vida del universo. Es la fuerza prístina de la vida que subyace en toda existencia. Vitaliza el cuerpo a través del Canal de Sushumná y los nervios. Nutre el cuerpo con Sangre. Vitaliza el universo a través de su energía.
Es la energía del Sol, la fragancia de las flores, la belleza del paisaje, la Gayatri o Madre Bendita de los Vedas, ella es el color del Arco Iris, la Inteligencia de la mente, la potencia de las píldoras homeopáticas, la devoción de los Baktas y el Samadhi de los Yoguis.

Estas más a tus anchas con tu Madre que con cualquier otro. A tu Madre le franqueas tu corazón con mayor liberalidad que a tu Padre.
Na Matuh Paramadaiwatan: no hay Dios mayor que la Madre. La Madre es la que te protege, alimenta, consuela, alegra y cuida. Es tu primer Gurú. La primera sílaba que casi todos los cuadrúpedos o humanos pronuncian es el amado nombre de la Madre (Ma). Ella se sacrifica por completo por Amor a sus hijos.

La criatura está más familiarizada con la Madre que con el Padre, porque ella es muy buena, amorosa, tierna, afectuosa y cuida por las carencias de la criatura. Siempre que la criatura quiere algo, corre con los brazos abiertos a su Madre y no a su Padre. Si la Madre le oye llorar, abandona sus quehaceres domésticos y corre de inmediato a atender a su hijo. En el campo espiritual ocurre lo mismo: el aspirante o devoto (la criatura espiritual) tiene relación más estrecha con la Madre DURGA que con su Padre SHIVA. El Señor Shiva es muy indiferente para con el mundo externo y está absorto en la contemplación de ATMAN y permanece en un estado de Nirvikalpa Samadhi y delega su poder fiscalizador a su consorte, Durga. Solo la Madre cuida los asuntos del mundo, ella se encarga de la creación, la preservación y la destrucción.

"¡ Ven, Madre, ven! Pues tu terror es tu nombre, La Muerte está en tu aliento, Y cada paso que das Destruyes un mundo eternamente; Tú, tiempo, la Omnidestructora, ¡Ven, oh Madre, ven!"
Por tanto corresponde que el aspirante se acerque primero a la Madre, para que ésta presente Su hijo espiritual al Padre para que se ilumine y Autorealize.
La gracia de la Madre es ilimitada. Su misericordia es ilimitable. Su Conocimiento es infinito. Su poder es inconmensurable. Su Gloria es inefable. Su esplendor es indescriptible. Te da también el Bukti (la propiedad material) y el Mukti (la liberación).

Acércatele con corazón abierto. Desnuda ante ella tu corazón con franqueza y humildad. Sé sencillo como una criatura. Mata el despiadado egoísmo, los ardides, el interés y la tortuosidad. Ríndete a ella por completo, sin reservas, indeclinablemente.
Cántale alabanzas, repite su nombre. Adórala con fe y devoción inclaudicable.


¡Que la Divina Madre Durga establezca la rectitud o el Dharma en el mundo!
¡Que destruya todas las oscuras fuerzas hostiles que perturban la paz del mundo!
¡Que elimine toda clase de epidemias y hambrunas de la tierra!
¡Que traiga paz suprema, prosperidad y bienaventuranza inmortal a todos sus hijos de este mundo!
¡Que transmute en hombres Sáttvicos a los Asuras o demonios o personas de tendencias diabólicas!
¡Que aniquile las tendencias Asúricas, tales como la Lujuria, la ira, el orgullo, la hipocresía, etc., en los seres humanos que representan al mal o Nishumba!
¡Que de la leche de la Sabiduría Divina a sus hijos y los eleve a las magnánimas alturas del esplendor y la gloria divinos; al estado imperecedero de Kaivalya y el brillo solar eterno! 

Salud, erudición, dominio, triunfo en una empresa, control de los elementos, elocuencia, talento poético, conquista del enemigo, erradicación de incalculables dolencias, etc., pueden alcanzarse con el culto de la Devi, con diferentes Yantras, incienso, oración y Prasad o alimento espiritual. Todo lo que le quieras ofrecer con puro y noble corazón Ella lo recibe y te acerca más a ella. Alimento, Flores, Trabajo, Actividades diarias, Sacrificios y todo lo que brote de tu corazón.

Dios te salve María, llena eres de gracia, El Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres, Y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Virgen María, Madre de Dios, Ruega por nosotros, Los que tenemos el yo pecador, Ahora y en la hora de la muerte de nuestros defectos Amén.
El culto de la Devi es un poderoso instrumento para la eliminación de los deseos sexuales. El aspirante ve a la Madre Divina en cada forma femenina y trata de mantener su actitud como tal. Las emociones carnales no pueden crecer en este caso, pues cualquiera puede imaginar cuan Sagrada es la persona de la propia Madre.
El culto de la Madre es el culto de Dios como la Madre Divina, Sri Mata. Sus manifestaciones son incontables: Durga, Kali, Bhagavati, Bhavani, Ambal, Ambika, Jagadamba, Kameswari, Ganga, Uma, Chandi, Chamundi, Lalita, Gouri, Kundalini, Tara, Rajeswari, Tripurasundari, María, Cíbeles, Insoberta, Io, La virgen del Mar, la virgen de Guadalupe, Tonantzin, etc., son todas formas de ella.
Radha, Durga, Lakshmi, Saraswati y Savriti son las cinco Prakritis. Aunque cada nombre produce un resultado especifico, empero también puede producir un resultado general. Puedes repetir cualquiera de los nombres de la Devi. Si deseas obtener un fruto particular, debes invocar a la Diosa por el nombre correspondiente.

La Kundalini Shakti es Cósmica e individual. La Cósmica se llama Maha Kundalini, y la individual Kundalini.
El culto a la Madre Divina o Shaktismo ayuda al aspirante a despertar el Kundalini y unirse con el Señor Shiva y gozar de la bienaventuranza suprema del Nirvikalpa Samadhi. La Madre Kundalini Shakti se une con el Señor Shiva en el Sahasrara durante el Nirvikalpa Samadhi.


Nuestras reverencias a Ti, oh Devi, la Omniauspiciosa, Dadora de buen éxito y prosperidad, morada de los desamparados, La de tres ojos y color blanco, consorte del Señor Narayana. Adoraciones a la Madre del mundo, que crea, preserva o sostiene Este universo a través de su Shakti y confiere bienaventuranza Perpetua y paz suprema a sus devotos. (Antigua Plegaria Hindú)

El Yogui abre la boca del Sushumná a través del Pranayama, de los Bandhas y Mudras, y despierta a la Kundalini dormida, o la energía primordial del Muladhara, y la lleva hasta el Sahasrara en la coronilla, a través de los seis chakras inferiores.
Los seis chakras inferiores son los lugares de descanso o etapas de Kundalini donde se experimenta diferentes clases de bienaventuranza y poder en diferentes centros.

La intrepidez, el imperturbado estado mental, el desapasionamiento, la constante disposición meditativa, la ausencia de deseo, el contento, la bienaventuranza espiritual, la paz, la fortaleza espiritual interior, la discriminación, el control de sí, la unidireccionalidad mental, la fuerte fe en la existencia de Ishwara y la devoción, son los signos que indican que Kundalini despertó.
La fijeza mental, la pureza, el fuerte anhelo de liberación, la misericordia, la dulce voz, el brillo de los ojos, el peculiar resplandor de la cara y la personalidad encantadora, son las señales de aquel cuya Kundalini despertó.
De igual forma Nuestro Amado Avatara de Acuario Samael Aun Weor nos dice: Cristo es siempre Hijo de la Divina Madre Kundalini. Ella concibe siempre a su Hijo por obra y gracia del Tercer Logos. Ella en siempre Virgen, antes del Parto, en el Parto y después del Parto. Entre los egipcios la Virgen es Isis. Entre los Indostanes Kali en su aspecto positivo. Entre los Aztecas es Tonantzin.
Ella es Rea, Cíbeles, María, Adonía, Insoberta, Diana entre los griegos. Seria imposible encarnar el verbo sin el desarrollo, evolución y progreso del Kundalini. En un Ritual Gnóstico está escrita esta plegaria:

¡Oh Hadit Serpiente alada de luz, sed tú el secreto gnóstico de mi Ser, el punto céntrico de mi conexión; la Sagrada esfera y el azul del cielo son míos. O A O Kakof Na Konsa. (3 veces)

Los adoradores del fuego pueden orar con esta plegaria durante la practica de la Magia Sexual con la Sacerdotisa. La letra h suena como j. 
Los Mantrams de esta plegaria tienen el poder de sublimar las energías sexuales hasta el corazón.

Cuando el Iniciado invoca a la Divina Madre Kundalini, ya para que le ayude a poner su cuerpo físico en Estado de Jinas, o para cualquier otro milagro de Alta Magia, ella aparece como una Virgen Purísima, como una Madre de toda Adoración. En ella están representadas todas nuestras amantísimas Madres de todas nuestras reencarnaciones.
La Madre Kundalini es la culebra de fuego que sube por el canal medular. Nosotros necesitamos ser tragados por la culebra. Nosotros necesitamos convertirnos en la Culebra misma.
Aquellos pseudo-esoteristas que suponen que la serpiente despierta totalmente, desarrollada y completa, están muy equivocados. El Kundalini necesita desarrollarse, evolucionar y progresar hasta llegar a su completo desarrollo. El Sexo debe ayudar al Kundalini. El Kundalini debe ayudar al Sexo. No debemos abusar del Sexo ni del Kundalini.

¡Oh Tripura Sundari! ¡Oh Madre adorable! Me inclino ante Ti. Sin Tu gracia, nadie puede lograr el Sadhana espiritual, Ni la Salvación final. ¡Oh Madre compasiva! Eres un océano de misericordia. Bendíceme. Si tomo una gota de ese océano, ¿se secará? ¡Oh dulce Madre mía! Guíame. Protégeme. Sálvame. Soy tu hijo.
Las siete serpientes tienen su doble maravilloso en las siete serpientes de luz. Primero el fuego, luego el resplandor Bráhmico de la Iniciación Venusta. Necesitamos primero subir por la septenaria escala del fuego, y luego por la septenaria escala de luz. Necesitamos resucitar primero en el fuego, y luego en la luz.
La Divina Madre Kundalini, con el Niño de Oro de la Alkimia Sexual entre sus brazos amorosos, nos guía por la senda terrible del filo de la navaja. Nuestra Adorable Isis, a quien ningún mortal ha levantado el velo, puede perdonar todo nuestro karma pasado si realmente nos arrepentimos de todos nuestros errores.
La Serpiente de Fuego nos transforma totalmente. La Serpiente nos convierte en Dioses del Cosmos, terriblemente Divinos.

La Madre Divina tiene cinco aspectos o desdoblamientos: 
1) La Inmanifestada Kundalini. La Cósmica Maha Kundalini. 
2) Isis inefable, la Casta Diana. Sabiduría, Amor, Poder. Ella es la que nos dice: "Tu sin Mí estarías en el mundo totalmente solo, huérfanos. 
3) La Hekate Griega, la Proserpina Egipcia, la Coaticlue Azteca. La Reina de los infiernos y la muerte. Terror de Amor y Ley. Terrible Diosa Madre Muerte. 
4) La Madre Natura Particular Individual. Aquella que creó nuestro cuerpo físico. Nada es alivio para el pecho doliente, ni mármoles, ni púrpura esplendente, mejor es que nos refugiemos entre el seno delicioso de Nuestra Divina Madre Natura particular. Ella es la autora de nuestros días. La verdadera artífice de nuestro cuerpo físico. Fue ella la que en el laboratorio humano juntó al óvulo con el zoospermo para que surgiera la vida. Ella es la creadora de la célula germinal con sus cuarenta y ocho cromosomas... sin ella no se hubieran multiplicado las células del embrión, ni formado los órganos... Aunque doblegue tu Alma el sufrimiento, tente firme ¡Oh discípulo! Y entrégate humildemente a tu Madre Natura... 
5) La Maga Elemental Instintiva. Aquella que originó nuestros instintos. El quinto aspecto de Devi Kundalini nos dá la potencia sexual, la fuerza natural instintiva.

Bendiciones a nuestra Adorable Madre y nos guíe en este Chaquiñan (sendero espiritual). RAM IO La Madre Divina.

EL SONIDO MÍSTICO DEL MANTRA


EL SONIDO MÍSTICO DEL MANTRA
                                                                              Por Mircea Eliade
     Mircea Eliade es uno de los máximos historiadores de las religiones. Una de sus obras más trascendentes es El yoga. Inmortalidad y libertad; allí Mircea Eliade recorre los poderes de los sonidos místicos, que en la Antigua India o el Tibet se asocian con el término mantra. Aquí, en este nuevo momento deTemakel,  presentamos un fragmento de esa obra que nos estimulará a meditar en la naturaleza del sonido mántrico y su vínculo con la intuición de lo sagrado.  

EL SONIDO MÍSTICO DEL MANTRA
                                                                              Por Mircea Eliade
     El valor de los "sonidos místicos" se conocía desde los tiempos védicos. Desde el Yajurveda, OM, el mantra por excelencia, goza de un prestigio universal: se le ha identificado con brahman, con el veda, con todos los grandes dioses; Patañjalu consideraba que expresaba a Isvara. Y es inútil recordar las especulaciones sobre Vak (la palabra), sobre el valor creador de las formas rituales. Apuntemos solamente que en los Brahmana se encuentran ya algunos mantras tántricos. Pero es sobre todo el tantrismo, tanto budista como sivaista, el que elevó los mantras y los  dharani a la dignidad de un vehículo de salvación (mantrayana).
   Es importante distinguir varios aspectos de esta moda universal de la formula sagrada, moda que culminó por una parte, en las más altas  especulaciones sobre los "sonidos místicos" y, por otra parte, al molino de plegarias lamaístas. Ante todo debe considerarse el inevitable "éxito popular" de dicho método, la aparente facilidad de obtener la salvación o al, menos, de lograr merito, repitiendo mantra y dharani. No insistiremos en este fenómeno de vulgarización y degradación de una técnica espiritual; es bien conocido en la historia de las religiones y, en todo caso, no es un "éxito popular" el que puede brindarnos el secreto del mantrayana. El valor practico y la importancia filosófica de los mantra obedecen a dos tipos de hechos: en primer lugar, la función yóguica de los fenómenos, utilizados como "soportes" para la concentración; y, en seguida, la aportación tántrica: la elaboración de un sistema gnóstico y de una liturgia interiorizada al revalorizar las tradiciones arcaicas sobre "el sonido místico".
  La dharani, literalmente, "la que sostiene o encierra", servía ya en los tiempos védicos como soporte y defensa para la concentración (dhatrana); de ahí los otros nombres que recibe: kavaca y taksa, "protección", "coraza". Par los profanos, las dharani son talismanes: protegen contra los demonios, las enfermedades y los maleficios. En cambio para los ascetas, los yoguines, los contemplativos, las dharani se vuelven instrumentos de concentración, sea que acuerden al ritmo del pranayama, o sea que las repita mentalmente durante las fases de la respiración. A veces se adivina el sentido de alguna palabras mutiladas (amale, vimale, home, vame kale,eytc.) que expresan los conceptos de pureza, nieve, etc,  que sugiere el acto de desgarrar, de tallar, etc) pero en la mayoría de las casos se trata de fonemas extraños e ininteligibles: hrim, hram, hrum, phat, etc. Como es probable que las dharani se hayan utilizado durante meditaciones regidas por el pranayama, la invención fonética, forzosamente limitada a cierto número de sílabas, se compensaba con la profunda resonancia interior de esos  "sonidos místicos". Sin importar cuál sea el origen histórico de las dharani, estas tenían ciertamente el valor de un lenguaje secreto, iniciatico. En efecto, esos sonidos solo revelaban su mensaje durante la meditación. Para el profano, las dharani permanecían inútiles: su "sentido" no pertenecía al lenguaje racional, aquel que sirve a la comunicación de las seculares. Una dharani, un mantra solo revelaban  su significación si se pronunciaban de acuerdo con las reglas y se asimilaban, es decir, se descubrían, "despertaban". Este proceso se entenderá mejor cuando abordemos la metafísica que subyace al mantrayana.
   Los fonemas descubiertos durante la meditación expresa quizá estados de conciencia de estructura "cósmica", difíciles de formular por medio de una terminología profana. En la época védica se conocía ya experiencias de este tipo, aunque los escasos documentos que nos las hayan transmitido se contentaban más bien con alusiones, en forma de imágenes y símbolos sobre todo. Nos encontramos ante una técnica espiritual netamente arcaica: ciertos "éxtasis cósmicos" de los chamanes se expresan mediante invenciones fonéticas ininteligibles que culminan a veces en la creación de un "lenguaje secreto". Se trata, pues, de experiencias solidarias en cierto modo del descubrimiento del lenguaje y que, con ese regreso extático a una situación primordial, provocan el estallido de la conciencia diurna. Todo el esfuerzo del yoguin tántrico se emplea para "despertar" esa conciencia primordial y redescubrir la plenitud que precedió al lenguaje y la conciencia del tiempo. La tendencia hacia "un redescubrimiento del lenguaje" para revalorizar íntegramente la experiencia profana, se traduce en el tantrismo sobre todo por la utilización de los "léxicos secretos".
   Las dharani, como los mantras, se aprenden  "de boca del maestro" (guruvaktratah); no se trata, pues, de fonemas pertenecientes al lenguaje profano o que puedan aprenderse de los libros: uno debe "recibirlos". Pero una vez recibidos de la boca del maestro, los mantra tienen poderes ilimitados. Un texto tántrico de primer orden, como es el Saghanamala no vacila en afirmar: "¿Hay algo que no pueda realizarse con los mantra si se los aplica conforme a las reglas?". Se puede incluso adquirir la condición de Buda. El mantra lokanatha, por ejemplo, puede absolver los mas grandes pecados y el mantra ekajata es tan poderoso que, en el momento mismo en que se pronuncia, el iniciado está a salvo de cualquier peligro y alcanza la santidad de Buda. Todos los siddhi sin excepción-desde el éxito en el amor hasta la realización de la salvación -se obtienen con esas fórmulas místicas. Aun la ciencia suprema puede obtenerse directamente, sin estudios, mediante la pronunciación adecuada de ciertos mantras. Sin embargo, la técnica no es fácil: la pronunciación está precedida por una purificación del pensamiento; el practicante debe concentrarse en cada una de las letras que componen el mantra, evitar la fatiga, etc.
   La eficiencia ilimitada de los mantras se debe al hecho de que son (o al menos pueden convertirse, mediante una recitación correcta) los "objetos" que representan. Cada dios, por ejemplo, y cada grado de santidad poseen un bijamantra, un "sonido-místico", que su "semilla", su "soporte", es decir, su ser mismo. Al repetir, conforme a las reglas, ese bija-mantra el practicante se apropia de su esencia ontológica, se asimila de manera concreta e inmediata al dios, el estado de santidad, etc. Sucede incluso que una metafísica completa se concentre en un mantra. ...Podía dominarse toda la metafísica prajnaparamita murmurando la sílaba pram.
   Empero, no se trata de un "resumen"  de la prajnaparamita, sino de la asimilación directa y global de la "Verdad del Vacío Universal" (sunyata) bajo la forma de una "Diosa". Porque el Cosmos entero, con todos sus dioses, sus planes y sus modos de ser, se manifiesta en cierto número de mantra; el Universo es sonoro, de la misma forma en que es cromático, formal, sustancial, etc. Un mantra es un "símbolo" en el sentido arcaico del término: es al mismo tiempo la "realidad" simbolizada y el "signo" que simboliza. Existe una "correspondencia" oculta entre, por una parte, las letras y las sílabas  "místicas" (las matrka, "las madres", y los bija, las semillas") y los órganos sutiles del cuerpo humano, y por otra parte entre estos órganos y las fuerzas divinas latentes o manifiestas en el Cosmos. Al trabajar sobre un "símbolo" se "despiertan" todas las fuerzas que le corresponden a todos los niveles del ser, entre el mantrayana y la iconografía, por ejemplo, hay una perfecta correspondencia; porque a cada plano y a cada grado de santidad corresponden una imagen, un color y una letras especiales. Al meditar en el color o el sonido "místico" que lo representa, se penetra en cierta modalidad del ser, uno absorbe o se incorpora un estado yóguico, un dios, etc. Los "soportes" son homologables; se puede partir de cualquier soporte, empleando cualquier "vehículo (imágenes, mantrayana,etc.) para asimilarse la modalidad ontológica o la manifestación divina que se desea adquirir. Entre sus planos múltiples hay continuidad, pero una continuidad mística, es decir, que solo puede realizarse en algunos "centros".  El Cosmos, tal como se revela en la concepción tántrica, es una vasto tejido de las fuerzas mágicas y las mismas fuerzas pueden despertarse u organizarse en el cuerpo humano mediante las técnicas de la fisiología mísitca.
   Cuando Vasubandhu decía, en su tratado Bodhisattvabhumi que el verdadero sentido de los mantras reside en su falta de significación y que, al meditar en esas no-significación, se llega a comprender la irrealidad ontológica del Universo, traducía en función de su propia filosofía una experiencia cuyo valor profundo se le escapaba o le interesaba mucho. Porque, si bien es cierto que la repetición de los mantra anulaba la "realidad" del mundo profano, no es más que un primer paso del espíritu, indispensable para desembocar en una realidad más profunda. Toda repetición indefinida conduce a la destrucción del lenguaje; en algunas tradiciones místicas, esa destrucción parece ser las condición para las experiencias posteriores. (*)
(*) Fuente: Mircea Eliade, El yoga. Inmortalidad y libertad, México, Fondo de Cultura económica, pp.160-163. 

viernes, 3 de diciembre de 2010

El masaje tántrico

masaje-tantra.JPGEl masaje tántrico

Los masajes son una terapia sumamente conocida y globalizada a lo largo del mundo entero, la cual goza de una gran popularidad dentro de la esfera de las medicinas alternativas, tanto como la acupuntura, el Yoga o la homeopatía.
El Tantra, por su parte, se trata de una de las tantas filosofías y sabidurías orientales, la cual se vincula fuertemente al hinduísmo y al yoga, centrándose en el sexo como canal de expresión y ritualización. De hecho, el Tantra considera que la fuerza creadora del ser humano se expresa a través de la sexualidad y la unidad entre ambos sexos.


Esta experiencia inimitable y absolutamente placentera utiliza diversas técnicas en su puesta en práctica, tales como pueden ser posturas del Yoga, ejercicios de respiración, meditación o masajes. En este artículo hablaré de los últimos: los masajes tántricos.
Los masajes reactivan nuestra piel, los músculos, el sistema circulatorio y los nervios, y añaden a la experiencia tántrica una dosis extra de ensimismación en ella que la perfecciona y la resignifica en un grado mucho mayor que si losmasajes se excluyen de la práctica del Tantra.
El objetivo de la aplicación del masaje tántrico se dirige a despertar en el ser humano a la Kundalini, fuerza que expresa el deseo y el apetito, la cual se encuentra en su estado original enroscada como una serpiente alrededor de nuestra columna vertebral, y con el masaje tántrico se estimula su desarrollo y expresión.
Para llevar a cabo un masaje tántrico se requiere que la pareja esté en un ambiente higiénico, bien ambientado y con total privacidad, con la garantía de que nadie molestará durante la puesta en práctica del masaje. La aplicación de aceites aromáticos, la fécula o la mano limpia sobre la piel se utiliza como canal de comunicación entre el masajista y quien recibe el masaje.
De este modo, un buen masaje tántrico no debe eximirse de los elementos expresados, y su consumación se realiza practicando ejercicios respiratorios del Yoga, y realizándose puntual y delicadamente sobre las partes íntimas de la pareja. Para esto pueden utilizarse tanto las manos del masajista o el cuerpo de éste.
Se trata de una experiencia totalmente renovadora e ideal para experimentar. Si estás interesado en el Tantra no dejes de visitar nuestro blog, pues en artículos futuros profundizaré un poco más sobre esta temática.